Unitè d’habitation


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Unité d’Habitation. Le Corbusier

Marsella (Francia), 1947-1952.

Autor del proyecto cromático: Le Corbusier

 

1 Descripción física de las partes con interés cromático

Gamas de colores empleadas:
Las fachadas son de hormigón gris en toda su extensión, pero el intradós de los brisoleil en jambas y dinteles se encuentra coloreado con extensas gamas cromáticas: azules, verdes, rojos, naranjas, marrones. En general, son colores poco saturados y no excesivamente luminosos, siendo que además se encuentran siempre en penumbra, pero su pigmentación contrasta significativamente con el acabado gris del hormigón visto. Los pasillos de circulación interior y las viviendas poseen composiciones de colores más saturados y dispuestos a la manera purista, aunque siguen dominando las gamas terciarias de marrones, verdes agrisados, etc.

“Los apartamentos de la “Unité d’habitation” en Marsella, que se diseñaron con color originalmente, parecían más frescos e intensos que los interiores puristas. Todavía hay un consistente e idéntico uso de los colores que en los primeros trabajos. Junto a los colores fuertes, había también amarillos claros, ocres y grises claros, y junto a ellos, azul claro y rosa. El negro podía encontrarse solamente en los elementos de hierro y una estantería oscura en la cocina (en contraste con el verde). Sin embargo, la madera natural y los marcos de las puertas fuertemente coloreados, se dispusieron uno junto a otro unidos en una composición móvil. Las paredes de color de las loggias, recibieron un nuevo papel en la composición de la fachada. De ningún modo puede considerarse a esto una mera “decoración”; en lugar de eso, está dotando a las estructuras individuales un orden visible” .

Superficie que ocupan:
Los elementos con colores relevantes son muy escasos si se comparan con la extensa superficie gris que domina la fachada. No obstante su pequeña extensión, el color es muy significativo en esta obra porque introduce una variedad y un ritmo nuevos en una fachada modular, formalmente uniforme.
Tintas planas/ degradadas:
Las tintas empleadas son siempre uniformes en toda la extensión del elemento que colorean, y no presentan variaciones de tono, valor, ni croma.
Materiales revestidos/ sin revestir:
Algunos materiales empleados muestran su propia naturaleza cromática como es el caso del hormigón visto gris en el plano de fachada, mientras que en el caso de las jambas y las caras inferiores de los dinteles, en las que residen los colores más relevantes, el material se cubre con pintura.
Color interior/ exterior:
Los colores son significativos tanto en el exterior como en el interior de las viviendas.

2 Contexto cultural

Poética del autor del proyecto cromático:
Le Corbusier mantiene posiciones contradictorias ante el color. Su defensa del blanco durante el periodo Purista tiene más connotaciones ideológicas que plásticas, pues todos los edificios de este periodo tienen color: la villa La Roche-Jeanerette (1925), el pabellón del l’ Esprit Noveau (1925) ó las viviendas en Pessac (1926), entre otros. A partir de la II GM el color en su arquitectura y en su pintura es mucho más expresivo: Notre Dame du Haut en Ronchamp (1950-1954) y Sta. Marie de la Tourette (1957-1960), entre otros. Posiblemente su interés inicial por el color responde a su viaje a Oriente y su visita a la exposición del grupo De Stijl en L’ Effort Moderne (París, 1923). En Le Voyage d’Orient (1911) manifiesta su disfrute apasionado por el color, mientras que en Vers une architecture (1925) no hace mención alguna. En 1932 escribe “Policromía Arquitectónica. Un estudio hecho por un arquitecto (también involucrado en la aventura de la pintura contemporánea) para arquitectos.”, donde argumenta en torno a tres recursos compositivos: “el color modifica el espacio”, “el color clasifica los objetos” y “el color actúa psicológicamente sobre nosotros”. Considera el color como un recurso que permite someter a la arquitectura a un riguroso orden racional. El color ordena, clarifica, e introduce tensión en la “caja espacial”, pero sin llegar a romperla.

Referencias a otras arquitecturas coloreadas del pasado:
El empleo del color como estrategia para singularizar una construcción hunde sus raíces en los orígenes de la civilización del hombre (Gage, 1997). Posiblemente uno de los primeros destinos de la coloración de la arquitectura fue el de Identificar la morada, el hogar, y nuestro patrimonio cultural así nos lo demuestra. Es el caso de la arquitectura popular de numerosos pueblos del Mediterráneo, que disponían colores diferenciados en las fachadas para que los marineros pudieran reconocer su vivienda desde el mar. En estos conjuntos edificados, sin embargo, la singularidad de cada vivienda se producía dentro de un contexto cromático conjunto que finalmente resultaba armónico. La individualidad no estaba reñida con la configuración de un entorno cromáticamente coherente (García Codoñer, Llopis Verdú et al., 2007).
Esta necesidad se trasladó también a las construcciones masivas de viviendas sociales, que recurrieron al color para individualizar las casas y vincular arquitecturas con moradores. En este campo destacan las siedlungen berlinesas desarrolladas por B. Taut tras la II G. M. (Onkel Tom’s Hute, Zehlendorf, etc), o tantos ejemplos de polígonos de viviendas sociales en los años setenta en Lisboa; las intervenciones cromáticas de Emile Aillaud en Francia o los conjuntos de viviendas de realojo en España, entre otros.
Aunque Le Corbusier justifica la disposición del color en las Unitè por motivos constructivos, para corregir las pequeñas distorsiones geométricas introducidas a consecuencia de una incorrecta ejecución de la obra, consideramos que una justificación de tipo antropológico parece más verosímil, pues se fundamenta en una extensa tradición cultural que puede intervenir, incluso, de un modo inconsciente. Lo cierto es que el color en las Unité d’Habitation permite singularizar cada vivienda y fue empleado en las Unitè que se construyeron con posterioridad a la de Marsella.

3 Estrategias plásticas

3.1. El color para interferir en la percepción visual del objeto

Geometría:
Mimetismo/ individualización (con relación al entorno)
El conjunto edificado de las Unitè no atiende en absoluto al color del entorno en el que se ubica, sino que refuerza su carácter de objeto aislado y autónomo al generar su propia lógica cromática. Interviene, por tanto, una estrategia cromática de individualización, por omisión y desinterés hacia el color del paisaje circundante.

Integración/ Desintegración (con relación a las partes componentes)
Los colores empleados pretenden individualizar cada una de las viviendas que componen el conjunto y conferirles identidad. No puede llegar a afirmarse que el color desintegre la racionalidad de una fachada modular tan uniforme y contundente, pero sin duda alguna introduce variedad y ritmo dentro de tanta monotonía. La individualidad cromática de cada vivienda está más próxima a la desintegración que a la integración aunque no llegue a romperse la coherencia formal del conjunto.

Distorsión geométrica
Le Corbusier afirma que el color introducido en las Unitè tiene la intención de corregir pequeños errores que se cometieron durante la ejecución y que introdujeron distorsiones respecto a las dimensiones del Modulor. De algún modo, el maestro suizo emplea el colorido para interferir en la percepción visual de la geometría del objeto

Dimensión:
Le Corbusier conoce la capacidad de los colores de avanzar o retroceder respecto al plano en el que se ubican. La disposición cromática empleada en fachada no parece que pretenda interferir significativamente en las dimensiones y quizá en los espacios interiores es donde pudiera emplearse el color con esta intención, como era propio en su arquitectura purista de los años veinte. Se desconoce, en todo caso, una afirmación expresa del autor en este sentido.

Peso:
El empleo de colores variados en la fachada reduce de algún modo el peso visual que tendría este gran volumen si fuera monocromático. El color divide en pequeñas partes y dificulta la valoración del peso total del conjunto.

3.2. El color como estrategia para la descripción del objeto arquitectónico

El color identifica el uso autónomo que posee cada una de las logias que se observan en fachada. A cada módulo corresponde un color y un dueño independiente e interiormente. En los corredores interiores, el color permite al visitante orientarse por el edificio, conocer y entender mejor la realidad del conjunto arquitectónico, por lo que puede decirse que Le Corbusier despliega una estrategia cromática de descripción funcional.

3.3. El color por su valor intrínseco

A pesar de que Le Corbusier asegura que las Unitè no hubieran estado coloreadas exteriormente si no hubiera sido a consecuencia de un error en la ejecución de la estructura de hormigón, lo cierto es que en la Unitè posteriores: Nantes-rezé (1952), Briey-en-Forêt (1957), Meaux (1957), Berlín (1957) y Firminy (1962), poseen colores en las logias. Debe reconocerse, por tanto, un empleo del color por su valor intrínseco, para dotar de interés plástico a una composición excesivamente uniforme.

“De todos modos, sea cual fuere el origen y la intención primera de Le Corbusier, a la hora de decidir la policromía de la Unidad de Habitación, lo cierto es que el empleo de colores primarios en las logias, que acompaña a las diferentes texturas de hormigón visto, ayuda a reconocer la identidad de cada una de las viviendas, y hace vibrar la percepción del volumen, generando una riqueza adicional al conjunto. Tal vez, por estas circunstancias adicionales Le Corbusier vuelve a pintar las logias de otras Unidades de Habitación como la de Firminy Vert” (R. Carro, 2003).

4 Intenciones

Manifestadas por el propio autor en relación con el color de esta obra

“En pleno tumulto de la construcción, no había un solo desecho, ni una pared molesta, ni una falta, ni una parte muerta. (…) a excepción de dos libertades de un ingeniero inatento que producen un efecto gracioso para el que sabe descubrir la causa, consistentes en vidrieras fuera de proporción reguladora y bloques de cemento conformados en moldes que no les eran propios. (…) aquella desenvuelta rebelión de las cifras en medio de las armónicas del Modulor fue para mí tan aflictiva que suscitó, en el colmo de la exasperación, la invención de la policromía exterior de la Unidad. Pero una policromía tan brillante que el espíritu sentíase arrancado de las disonancias, arrastrado en el irresistible torrente de las sensaciones coloreadas en tono mayor. Sin aquellas faltas, la unidad de Marsella no habría sido nunca policromada en el exterior.” (Le Corbusier, 1962, p. 239)

Manifestadas por otros autores en relación con esta obra

“(…) Al abandonar la tecnología maquinista ligada al periodo anterior a la guerra, la Unitè se mostraba igualmente comprometida con los métodos “brutalistas” de construcción. Esto resulta especialmente evidente en el modelado de su supersestructura básica de hormigón a base de encofrados de madera rugosa, una exhibición deliberada del proceso constructivo que Le Corbusier iba a justificar aduciendo motivos que eran casi existenciales” (K. Frampton, 2000).

“Tras la Segunda Guerra Mundial, Le Corbusier va limitando la policromía arquitectónica al interior de su obra y los colores básicos rojo, azul, amarillo y verde, sustituyen a los colores suaves de los años veinte. Exteriormente el hormigón visto se impone a los ‘muros blancos”. (…) Según él mismo cuenta, el hecho de que La Unidad esté policromada exteriormente es muy a su pesar y justifica la aparición del color en las logias para paliar errores de replanteo y de ejecución durante la obra. Le Corbusier se vale del color para contrarrestar las distorsiones introducidas en la composición general del volumen, causadas por el hormigonado de unos paneles fuera del orden del Modulor. En Marsella, Le Corbusier vuelve a utilizar el color como elemento de, tomando sus propias palabras, “camuflaje arquitectónico” y se vale de la capacidad que tiene el color para efectuar correcciones ópticas a la hora de percibir los objetos. (R. Carro, 2003)

5 Bibliografía y origen de las imágenes

Carro, R. (2003), “Le Corbusier nos hizo el regalo del muro blanco” en VIA arquitectura, nº 13. V-1. Ed. Colegio Oficial de Arquitectos de la CV. Valencia, otoño 2003. ISSN: 1137-7402.

Martina Colli, Luisa (1987), “Hacia una policromía arquitectónica” en Jacques Lucan, Le Corbusier, une encyclopédie. Ed. Centre de Crêation Industrielle. París, 1987. pp. 97 ISBN: 2858503982 (con ocasión de la exposición “L’aventure Le Corbusier” en la galería del Centro Nacional de Arte y de Cultura Georges Pompidou. París, octubre 1987 a enero 1988).

Rüegg, Arthur (1997), Polychromie architecturale. Le Corbusier’s Color Keyboards from 1931 and 1959. Ed. Birkhäuser Verlag. 2ª ed. Basel, 1997. ISBN: 376435612X.

Boesiger, W. (1995), Le Corbusier. Ed. Gustavo Gili S. A., Barcelona, 1995. ISBN: 84-252-1477-7.

Frampton, Kenneth (1981), Historia crítica de la arquitectura moderna. Ed. Gustavo Gili. Barcelona, 1981 (trad española a cargo de Sainz, Jorge). ISBN: 84-252-1665-6.

Gage, John (1993) Color y cultura. La práctica y el significado del color de la antigüedad a la abstracción. Madrid, Ed. Siruela, 1997, pp.335. ISBN: 84-7844-161-1 (tr. castellana de Adolfo Gómez Cedillo y Rafael Jackson Martín, Colour and cultura. Practice and meaning from antiquity to abstraction, Londres, 1993).

García Codoñer, Ángela; Llopis Verdú, Jorge; Torres Barchino, Ana M. y Serra Lluch, Juan (2007). El Color Como Factor Diferencial En La Ciudad Histórica Del Arco Mediterráneo. Ed. Escuela Técnica Superior de Arquitectura Madrid, Universidad Politécnica de Madrid (ETSAM/UPM). Madrid, 2007.

Lucan, Jaques (1987), Le Corbusier. Une encyclopédie Ed. Centre de Création Industrielle. París,octobre 1987 à janvier 1988. (Obra publicada con motivo de la exposición “L’ aventure Le Corbusier » en la Grande Galerie du Centre National d’ Art et de Culture Georges Pompidou à Paris) (Consejeros científicos: Jean-Louis Cohen, Bruno Reichlin) ISBN: 2-85850-398-66-6

Le Corbusier (1970), ”Pessac”, en L’architecture vivante, el documento arquitectónico del movimiento moderno”. Ed. Delegación de Zaragoza del Colegio oficial de arquitectos de Aragón, Zaragoza, 1927. (Albert Morancé 1923-1933, coordinación: Ricardo Marco Fraile, Carlos Buil Guallar) ISBN: 8487663338.

Le Corbusier (1930), “Architectural polychromy. Un estudio hecho por un arquitecto (también involucrado en la aventura de la pintura contemporánea) para arquitectos” en Arthur Rüegg, Polychromie architecturale. Le Corbusier’s Color Keyboards from 1931 and 1959. Ed. Birkhäuser Verlag. 2ª ed. Basel, 1997. ISBN: 376435612X.

Le Corbusier (1962). Modulor 2: 1955 (Los Usuarios Tienen La Palabra) Continuacion De “El Modulor” “1984”. Ed. Poseidón. Buenos Aires, 1962a. pp. 335.

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